Depurativo y protector

El Baplaros R es una formulación elaborada con técnicas homeopáticas, en base a extractos de tres hierbas de amplio efecto desintoxicante, digestivo y antitumoral: carqueja, llantén y romero.

Frente al colapso tóxico y al ensuciamiento crónico, es importante utilizar todas las herramientas posibles para llevar adelante la estrategia de limpieza del terreno, sea por medio de preparados vegetales como a través de reposos digestivos ó ayunos. El Baplaros R complementa perfectamente la acción depurativa del Tónico Herbario y potencia su efecto.

Del Baplaros R se pueden tomar diez gotas, preferentemente administradas bajo la lengua, hasta tres veces por día, no existiendo contraindicaciones para su empleo. A continuación veremos las propiedades individuales de cada hierba, teniendo en cuenta que por sinergismo, las mismas se potencian a través de esta combinación. Es el caso de la propiedad antitumoral, que surge como consecuencia del efecto combinado del preparado.

Carqueja (Baccharis crispa): Siendo excelente estimulante de las funciones hepáticas, biliares y digestivas, es aconsejada para: congestiones e inflamaciones de hígado y vesícula, ictericia, cirrosis, litiasis, cólicos hepáticos, cálculos, dispepsias y problemas digestivos de toda índole. Resulta depurativa y desintoxicante (reumatismo, gota, etc). Se usa como sudorífica, en afecciones asmáticas y como antiparasitario intestinal. Tiene actividad hipoglucemiante, siendo útil para los diabéticos. Es coadyuvante en el tratamiento de afecciones genito-urinarias. Es afrodisíaca para ambos sexos.

Llantén (Plantago major): Conocida también como Sietevenas, resulta una planta de amplio espectro. Es emoliente, expectorante, antitusígena, cicatrizante, hemostática, antiinflamatoria, antiséptica y reductora del colesterol. Útil en bronquitis, catarro bronquial, asma, tuberculosis pulmonar, neumonía, colitis, diarrea, estreñimiento crónico, inflamación de riñones y vejiga, colesterol, úlceras (asociar con ruda) y hemorroides. Enjuagues bucales y gárgaras se emplean en inflamaciones bucales, de encías, faringe, amígdalas y laringe. Externamente se emplea para afecciones oculares, úlceras varicosas, heridas, quemaduras y picaduras de insectos.

Romero (Rosmarinus officinalis): Tiene gran cantidad de aplicaciones y propiedades, terapéuticas y condimentarias. Estimula el sistema nervioso pero es sedante, calmando palpitaciones y vértigo. Es útil en casos de hipotensión, desórdenes circulatorios y menstruales, debilidad física, digestión difícil, flatulencia (gases), espasmos, problemas hepáticos y biliares, nivel elevado de colesterol, afecciones de las vías respiratorias, dolores reumáticos y migrañas. En cocina se lo utiliza como condimento por su aroma y sabor, y en conservas por sus propiedades antisépticas y antioxidantes.

Extraído del libro “Cuerpo Saludable

Suplemento mineral depurativo

¿Quién puede considerarse hoy día, exento de contaminación ambiental? Aún quienes viven en lugares teóricamente incontaminados, están expuestos a una sumatoria de influencias tóxicas, en la mayoría de los casos indetectables o insospechadas. Este informe, lejos de alentar la paranoia obsesiva y depresiva, aspira solamente a despertar consciencia sobre nuestro ambiente y a brindar alternativas para morigerar los efectos de la contaminación sobre nuestra salud. No es cuestión de negar la realidad o ver todo perdido. Tenemos herramientas: basta reconocerlas y utilizarlas.

La industrialización y los avances tecnológicos en materia de síntesis química, han generado un grado tal de contaminación, inimaginable décadas atrás. Obviamente, la ciencia de la salud sigue considerando problemas “psicosomáticos”, genéticos o virales, a la mayoría de la sintomatología derivada de este agobio tóxico al que por primera vez se ve expuesto esta civilización.

Mucha gente, científicos incluidos, nos tranquilizan con argumentos que conforman un folclore discursivo insostenible: “Para eso está nuestro depurador orgánico: el hígado”. “Los gobiernos nos protegen con leyes y controles”. “El aumento de cáncer y degenerativas se debe a que vivimos más”. “Siempre la ciencia encuentra soluciones para los problemas”. ¿Le suenan?

Si bien la contaminación ambiental muestra antecedentes de vieja data (el caso del Imperio Romano y su contaminación con las entonces revolucionarias cañerías de plomo) y naturales en ciertos casos (efectos de erupciones volcánicas o contaminación de acuíferos), hoy vivimos inmersos en una magnífica sopa química artificial. Y nuestro organismo se ve obligado a convivir y sobrevivir con semejante exposición, intentando preservar la funcionalidad corpórea.

EN CASA ESTAMOS SEGUROS?

Por una parte, estamos expuestos a fuentes cada vez más virulentas e insospechadas. Emanaciones del tráfico y los procesos industriales, agroquímicos y pesticidas de la agricultura intensiva, química de la extracción de combustibles y minerales… parecen fuentes obvias, conocidas y “manejables”. Total, llegamos a casa, cerramos la puerta y ya estamos seguros ¿no? Pero lamentablemente allí empieza otra parte del problema.

Aerosoles, agua de red, alfombras, asbestos, adhesivos, aglomerados, humo, acondicionadores de aire, combustibles, cloro, aislantes, monóxido de carbono, pinturas, plásticos, plomo, insecticidas, productos de limpieza e higiene personal, cosméticos, solventes de lavandería, tintas, utensilios… son algunas de las fuentes contaminantes que nos esperan en el hogar. Sin contar que muchas de ellas van con nosotros durante el día, como los cosméticos o los materiales odontológicos.

En su intento por aliviar la carga tóxica en los fluidos (sangre, linfa, líquido extracelular) el organismo deposita los contaminantes que no logra eliminar por las vías fisiológicas (evacuaciones, orina, sudor, respiración) en la estructura misma (grasa, músculos, tendones, huesos, vísceras). Según refiere Brenda Watson en “Adiós toxinas”, los ciudadanos de naciones industrializadas llevan en sus organismos una media de 700 sustancias químicas sintéticas, la mayoría de las cuales aún no han sido evaluadas a fondo.

Y EN EL VIENTRE MATERNO?

Los mitos científicos se van derribando a medida que se realizan más estudios. Siempre se pensó que el cordón umbilical y la leche materna eran lugares seguros que protegían a la nueva vida. La detección en sangre del cordón umbilical de 287 compuestos industriales y contaminantes químicos relacionados con toxicidad en el cerebro y el sistema nervioso, cáncer, anomalías congénitas, retraso en el desarrollo y deficiencias inmunológicas, fue solo un primer paso.

Luego se analizó el útero materno y también se hallaron pesticidas, insecticidas y metales pesados (entre 242 y 319 de los 430 compuestos tóxicos buscados), con lo cual es obvio que la acumulación orgánica comienza antes del nacimiento y se prolonga durante toda la vida. Algo que debería servir de reflexión a las futuras madres, a fin de realizar un necesario proceso depurativo previo a la concepción de una nueva vida.

CONTAMINANTES Y ORIGEN

Un ejemplo de la convivencia cotidiana con las sustancias tóxicas es el mercurio, metal pesado que se almacena en el músculo cardíaco en concentración 22.000 veces más elevada que en la musculatura esquelética. En el envejecimiento, la natural disminución de masa muscular provoca liberación de estos compuestos tóxicos hacia los fluidos corporales, sobrecargando la ya agobiada estructura depurativa.

Si bien este texto no puede abarcar toda la problemática de la contaminación, veamos al menos algunos de los metales tóxicos comunes y su fuente de origen, con la idea de estimular el estado de alerta y la prevención:

Aluminio: antiácidos, medicamentos, levaduras de repostería, utensilios de cocina, desodorantes, cosméticos, papel de cocina, lluvia ácida, latas

Arsénico: agua de napas contaminadas, pesticidas, smog, humo de tabaco, combustión del carbón, protectores de madera, pigmentos en juguetes, cortinas y alfombras

Cadmio: tabaco, pilas, combustión vehicular, tinturas dentales, soldaduras, esmaltes cerámicos, teflón, fungicidas, plásticos, agua de red, humo de cigarrillo, pinturas, utensilios, fertilizantes, alimentos

Cobre: utensilios de cocina, empastes y coronas dentales, insecticidas

Mercurio: amalgamas dentales, vacunas, medicamentos, pinturas, pesticidas, pescados, fluorescentes, cosméticos, fieltro, suavizantes de ropa, adhesivos, fungicidas

Níquel: coronas y endodoncias dentales, grasas hidrogenadas, bisutería, pilas, humo de tabaco, acero inoxidable

Platino: odontología, escapes vehiculares

Plomo: pinturas, combustión vehicular, insecticidas, municiones, tinturas del cabello, agua de red, pilas, utensilios esmaltados, vidrios

A los metales tóxicos, debemos sumar el efecto de los contaminantes químicos. Un ejemplo es el popular glifosato, herbicida asociado al cultivo de la soja y cuyos efectos nocivos sobre la salud (la Unión Europea lo clasifica como “peligroso para el medio ambiente” y “tóxico para los organismos acuáticos”) son muy conocidos.

El glifosato no solo contamina las napas de los acuíferos (solo Argentina arroja anualmente 180 millones de litros al acuífero Guaraní) sino que aparece en el poroto de soja y sus derivados alimentarios (aceites, jugos, milanesas). Tal es así que la legislación nacional debió modificarse, incrementando el nivel de glifosato tolerado en alimentos, que pasó de permitir 0,2 ppm a 20 ppm, o sea 100 veces más.

Se sabe que el glifosato actúa inhibiendo la enzima responsable de la formación de los aminoácidos tirosina (precursor de las hormonas tiroideas), fenilalanina y triptófano (claves en la depresión, el insomnio y el cociente intelectual).

CONTAMINANTES Y EFECTOS

El colapso tóxico que genera la continua y elevada afluencia de metales pesados y químicos contaminantes, se manifiesta en una abultada sintomatología que abarca todos los aspectos de nuestra función corporal. Si bien existen modernas técnicas de diagnóstico preciso (como el mineralograma a través de la espectrometría de muestras de cabello), tiene poco sentido perder tiempo y dinero en análisis que en nada contribuyen a la solución del problema.

Si advertimos síntomas como: acné, alergias, ansiedad, artritis, asma, mal humor, colesterol desordenado, tumores, colon irritable, depresión, desorden hormonal, diabetes, malfunción intestinal y renal, falta de concentración, migrañas, algias musculares y articulares, problemas cardiovasculares, fatiga crónica, inflamaciones, fibromialgia, caries, hiperactividad, sordera, hipertensión, tiroidismo, impotencia sexual, problemas reproductivos, aftas bucales, micosis, nauseas, olor corporal, problemas dermatológicos, debilidad inmunológica, úlceras, gastritis, picores, insomnio, temblores, infecciones urinarias, aturdimiento, sobrepeso, meteorismo, irregularidad menstrual, pesadillas, digestión lenta, osteoporosis, piel seca, problemas nerviosos… es momento de ocuparse de la depuración profunda.

MÁS CONTAMINACION, MENOS DEPURACION

Frente a la creciente exposición tóxica, estamos viviendo un proceso también ascendente en cuanto a la disminución de nuestra natural capacidad orgánica para procesar toxemia. La cándida es un constituyente orgánico que sirve de ejemplo, para ilustrar nuestro moderno desorden.

Parte fisiológica de nuestra flora intestinal, la cándida albicans es una levadura que está presente en nuestro cuerpo poco después de nacer y viven en armonía con nosotros. Se encuentra en la piel y en los aparatos digestivo y genitourinario. Su función es absorber cierta cantidad de metales pesados para que no entren en la sangre, nos ayuda a degradar carbohidratos mal digeridos y, junto con las bacterias, mantienen nuestro equilibrio intestinal y de pH. La flora intestinal y el sistema inmunitario, mantienen a estas levaduras bajo control.

Cuando la cándida deja de estar bajo control, puede cambiar su anatomía y fisiología. Esto quiere decir que puede dejar de ser una levadura y convertirse en un hongo (micelio micótico). Las cándidas son organismos dimórficos y pueden existir en estas dos formas. En su estado de levadura no es invasiva, mientras que en estado fúngico produce rizoides (raíces muy largas) que perforan la mucosa intestinal. Esto causa una excesiva permeabilidad de la mucosa, permitiendo el paso a la sangre de sustancias (toxinas, contaminantes, alimentos mal digeridos) que pueden actuar como antígenos alterando severamente el sistema inmunitario.

Se sabe que las cándidas en su estado micótico (candidiasis) pueden producir 79 productos tóxicos, entre ellos el más abundante es el acetaldehído. Este contaminante químico (también conocido como etanal o etanol oxidado) ha sido muy estudiado e incluso prohibido en ciertos usos industriales (pinturas, pegamentos, lacas) por su toxicidad en humanos. Sin embargo se lo encuentra como conservante en cosméticos y también es parte natural de metabolismo orgánico de los alcoholes, considerándoselo principal responsable de los síntomas de la resaca por la ingesta alcohólica.

Veamos algunos de los efectos negativos de esta sustancia química (el acetaldehído) que genera la propia candidiasis en nuestro interior:

* Favorece la formación de sustancias vasoactivas, como la adrenalina, produciendo síntomas como nerviosismo, pánico, miedo, taquicardias y sofocos.

* Interfiere con los receptores del la acetilcolina, importante para la memoria y el sistema nervioso.

* Produce histamina, y por lo tanto, inflamación en cualquier parte del cuerpo.

* Bloquea enzimas metabólicas, lo cual puede llevar a bloqueos en la formación de neurotransmisores, por poner un ejemplo.

* Destruye la vitamina B6, la cual es importante para la protección de las membranas mucosas, el fortalecimiento del sistema inmunitario, el equilibrio del sistema hormonal y la producción de ácido clorhídrico y enzimas digestivas.

* Deprime el sistema inmunitario.

* Destruye el glutatión y la cisteína, necesarios para desintoxicar el organismo.

* Reacciona con la dopamina, lo cual puede causar depresión, insomnio e incapacidad de respuesta ante el estrés.

NUTRICION Y CONTAMINACION

Por un lado esto tiene que ver con el empobrecimiento nutricional:

– menor consumo de fibra a causa de los procesos de refinación industrial

– menor carga enzimática y vitamínica a causa del elevado consumo de alimentos cocidos y conservados

– carencia de oligoelementos claves de la química depurativa a causa del empobrecimiento de los suelos agrícolas

– disminución del consumo de sustancias quelantes (pectinas, alginatos) a causa de la modificación de hábitos alimentarios en favor de comida artificializada

Por otra parte, hemos disminuido el trabajo depurativo, dejando de lado antiguas y eficientes prácticas de conservación, como lavajes intestinales, purificación hepática, limpieza renal, purificación sanguínea, desparasitado, ayunos, etc.

De allí la importancia de los alimentos crudos y escasamente procesados. Frutas, hortalizas y semillas aportan mayor contenido de enzimas, vitaminas naturales, oligoelementos y fibra saludable.

Muchas sustancias presentes en alimentos naturales, ayudan a sobrellevar y morigerar el efecto de los contaminantes químicos: el ácido algínico (algas), el ácido dipicolónico (miso), la pectina (cáscara de frutas), el ácido láctico (chucrut, kéfir de agua, kimchi), el ácido acético (vinagre), aminoácidos quelantes de metales (cisteina, arginina, ornitina)…

De allí que se considere al ajo y la cebolla como útiles para combatir contaminación de plomo, mercurio y cadmio, o a las algas marinas como eficientes depuradores orgánicos. También tienen destacados efectos descontaminantes, alimentos como perejil, cilantro, alcaucil, limón, todas las hojas verdes (por efecto de la clorofila), las crucíferas en general (brócoli, repollo, coliflor), germinados de semillas y fermentados.

Sin dudas que mejorar nuestro esquema nutricional, adoptando más alimentos vitalizantes y fisiológicos (predominio de frutas, hortalizas y semillas activadas) y retomar el hábito de prácticas depurativas, nos ayudará a mitigar los efectos de la contaminación ambiental.

Como nos ayudará también el uso de un mineral volcánico tan útil como confiable, del cual nos ocuparemos a continuación: la zeolita.

¿QUÉ ES LA ZEOLITA?

Se trata de un mineral (clinoptilolita) de origen volcánico, formado naturalmente a partir de cenizas y agua de mar, que también se halla presente en los plegamientos andinos. Antiguamente era muy utilizado en Asia (China, Rusia, India) como suplemento natural para promover la salud y el bienestar orgánico. Actualmente también es muy usado a nivel industrial, para purificación de agua y aire, como depurador en la industria alimentaria, para fertilización agrícola y como suplemento mineral en nutrición animal.

Su estructura cristalina está formada por tetraedros que dan lugar a una red tridimensional, en la cual cada átomo de oxígeno es compartido por dos átomos de silicio (tectosilicato). Estas estructuras forman jaulas o canales que permiten el movimiento interno de iones y moléculas, convirtiendo a la zeolita en un verdadero tamizador molecular.

Imagen de la estructura molecular de la zeolita.

¿QUÉ HACE LA ZEOLITA EN EL CUERPO?

En modo inocuo, la zeolita en solución acuosa, permite liberar al organismo de metales pesados, toxinas y contaminantes de distintos orígenes.

La zeolita equilibra el pH orgánico, al evitar la dispersión de iones ácidos y tiene un demostrado efecto antioxidante e inmunoestimulante. Se trata por tanto de un suplemento totalmente natural y no tóxico, ideal para uso seguro a largo plazo.

La particularidad de la zeolita es su carga eléctrica negativa, con lo cual atrae metales pesados (mercurio, plomo, cadmio, arsénico, etc) y toxinas, que habitualmente poseen carga positiva. La carga negativa también ayuda a la distribución de minerales útiles (calcio, sodio, magnesio, fósforo) y del ácido generado por los iones de hidrógeno (de allí que se lo considere un buffer del pH o un tampón alcalino).

El poder quelante de la zeolita está basado en su capacidad de discriminar entre moléculas útiles y tóxicas; se une fácilmente con los metales pesados y tóxicos (generalmente pequeños y eléctricamente muy cargados) y tiene escasa o nula afinidad con las estructuras útiles (más grandes, livianas y con carga débil). Esto explica que la zeolita pueda quelar moléculas tóxicas como el arsénico (diámetro 1,8 Ä) y en cambio no actúe sobre moléculas de minerales útiles como el potasio (diámetro 2,8 Ä). Una vez cumplido su objetivo (captar elementos nocivos), la zeolita cargada de sustancias tóxicas abandona rápidamente el organismo, sin dejar señas.

Siendo la zeolita un aluminosilicato, vale aclarar que sus moléculas de aluminio están rodeadas por átomos de oxígeno, por lo cual no pueden pasar al organismo (aluminio no intercambiable) y en cambio pueden absorber moléculas de aluminio tóxico presente en el cuerpo.

La zeolita es un compuesto altamente estable, no siendo afectado por el calor o el frío.

¿CÓMO SE UTILIZA LA ZEOLITA?

Proceso depurativo enérgico: 10 gotas (hasta 15 en casos de intoxicación severa), 3 veces al día, durante 4 a 6 semanas.

Mantenimiento depurativo: 3 a 5 gotas (en niños basta un par de gotas), 3 veces al día.

Recomendaciones: Disolver las gotas en líquidos o jugos. Es compatible con los alimentos, no siendo necesario alejar su ingesta de las comidas. No dejar pasar más de 6/7 horas entre cada toma.

Previo al consumo, agitar enérgicamente la solución, pues tiende a sedimentar con facilidad.

Mientras se consume zeolita, mantener una buena hidratación, consumiendo adecuada cantidad de frutas y hortalizas, bebiendo bastante líquido y realizando otras prácticas depurativas complementarias (limpieza de órganos, desparasitado, depuración con vegetales, ayunos frutales, nutrición vitalizante).

Contraindicaciones: No utilizar cuando se consumen fármacos que contienen metales como litio o platino, ya que serán quelados por la zeolita. Esta capacidad quelante (arrastre de material tóxico) hace que la zeolita pueda interferir con la quimioterapia convencional.

Efectos secundarios: Puede generar deshidratación leve, a raíz de la mayor demanda de agua en el proceso químico de limpieza, lo cual se neutraliza con adecuada hidratación. Algunas personas, con alta carga tóxica en el organismo, pueden experimentar ligeras nauseas, que remiten rápidamente.

Enérgico depurador herbario

Es un hecho que el principal flagelo de la moderna civilización occidental es la debilidad del sistema inmunológico. La sobre exposición del organismo a contaminantes químicos, un esquema nutricional intoxicante, altísimas dosis de estrés y el uso indiscriminado de fármacos, completan un cuadro donde lo milagroso es que aún el ser humano sobreviva. Por ello, no es de extrañar la proliferación de afecciones degenerativas, que afectan a toda la sociedad y que obligan a cuestionar nuestra supuesta “mejor calidad de vida”.

Desde el síndrome de fatiga crónica o la raramente diagnosticada hipoglucemia, pasando por hipotiroidismo, diabetes, úlceras o arteriosclerosis, y llegando a sida, cáncer, leucemia, lupus, esclerosis múltiple o alzheimer; son todos indicadores del colapso de nuestro natural sistema orgánico de defensas. Por ello se hace necesario todo aquello que ayude a recuperar la vitalidad de nuestra maravillosa inmunología.

Así como iniciamos nuestra actividad difundiendo el uso del propóleo, hacemos ahora espacio a este antiguo preparado herbario de los indígenas canadienses, que por sencillo, efectivo, inocuo y económico, ha sufrido iguales o mayores campañas de descrédito por parte de quienes lucran con la salud humana. No decimos que este tónico cure enfermedades; simplemente es un suplemento herbario natural para potenciar el sistema inmunológico, desintoxicar el organismo y reestablecer sus niveles de energía.

El Tónico Herbario se utiliza desde lo preventivo y desintoxicante, hasta en metástasis de pacientes tumorales. Actúa en gran cantidad de afecciones. Por supuesto que no es “mágico”, pero es una magnifica herramienta para llevar adelante el necesario reordenamiento corporal, que resolverá la causa profunda de nuestros problemas crónicos.

Lo que habitualmente llamamos “problemitas de salud” (desde un dolor de cabeza a un cáncer) son apenas un síntoma de algo mucho más profundo: el ensuciamiento corporal crónico. El ensuciamiento es un fenómeno reciente, de las últimas décadas, generado por nuestra antinatural forma de alimentarnos y nuestro total olvido del mantenimiento depurativo.

Si uno no resuelve este desorden “madre”, es inevitable estar siempre “chapaleando en el barro” del ensuciamiento. Cuando lo resolvemos, todo lo demás (incluso otros síntomas que seguramente padecemos, pero no asociamos con la causa central) remite solito; no por arte de magia, sino como fisiológica consecuencia. Por tanto se sugiere apoyar la eficiente acción purificante del Tónico Herbario, con otras prácticas depurativas, sinérgicas y complementarias, tal como se ilustra en el Proceso Depurativo (ver sitio web www.espaciodepurativo.com.ar y los libros “Cuerpo Saludable” o “El Proceso Depurativo”).

SU ORIGEN

La historia de este preparado herbario nace a inicios del siglo XX, aunque se trata de una sabiduría indígena americana mucho más antigua. En 1923 una enfermera canadiense llamada Renee Caisse, observó que un paciente de su médico se había recuperado completamente de un cáncer terminal gracias a un preparado herbario que le había suministrado un sanador de la tribu Ojibway, en Ontario (Canadá). Caisse visitó al chamán y éste le brindó abiertamente toda la información sobre la fórmula que su tribu venía utilizando desde la antigüedad. El sanador le explicó que el preparado lo utilizaban para lograr el equilibrio, tanto espiritual como físico de su pueblo. La fórmula consistía en una mezcla de cuatro hierbas silvestres (bardana, olmo, ruibarbo y acedera) que preparadas de un modo determinado, lograban un mayor poder curativo que cualquiera de las hierbas por separado.

Con el permiso de su médico, Caisse comenzó a administrar el preparado herbario a otros pacientes de cáncer terminal que habían sido desahuciados por el sistema médico tradicional, notando que la mayoría se recuperaba. Caisse comenzó entonces a ocuparse personalmente de la recolección de las hierbas y de la preparación del tónico en su propia cocina, tratando a cientos de enfermos de cáncer. Bautizó al preparado como Essiac (su apellido invertido). Encontró que si bien en ciertos casos el tónico no podía deshacer daños severos sobre órganos vitales, al menos disminuía el sufrimiento y prolongaba la vida de los pacientes mucho más tiempo del previsto. En otros casos, donde los órganos vitales no habían sido severamente dañados, Caisse notó que la cura era completa y los pacientes vivían 30 o 40 años más. Renee Caisse se dedicó abnegadamente al tratamiento de cientos de pacientes en su hogar, sin cobrar por sus servicios y valiéndose solamente de donaciones, que apenas la mantenían por encima del nivel de pobreza.

Al pasar los años, las noticias de su trabajo comenzaron a propagarse. El sistema médico canadiense no aceptó que una simple enfermera estuviese realizando estas curaciones y fue entonces que se inició una campaña de hostigamiento y persecución en su contra, en la cual intervino el mismo Ministerio de Salud de Canadá. Ciertos medios periodísticos del país comenzaron a hacerse eco del trabajo de Caisse y de los testimonios de sus pacientes curados. Esto despertó el interés de la Comisión Real de lucha contra el cáncer y comenzaron a investigar los efectos del preparado, recogiéndose suficiente testimonio que sostenía que el Essiac era una cura real para el cáncer. Frente a la presión de la opinión pública y a un petitorio de 55.000 firmas, el Parlamento canadiense se vio obligado a tratar en 1938 la legalización del uso del Essiac como remedio contra el cáncer. Pero por apenas 3 votos de diferencia, el preparado de Caisse no fue oficialmente aceptado.

Pese a este duro golpe, Renee Caisse siguió con la tarea hasta su muerte, ocurrida en 1978 cuando tenía 90 años de edad. Durante esos 40 años, Caisse difundió la fórmula a varios colegas y amigos, entre los cuales puede citarse al médico estadounidense Charles Brusch. Incluso durante la década del 60 la enfermera canadiense trabajó en la renombrada Clínica Brusch de Massachusetts. El mismo Dr. Brusch, médico personal del presidente J.F.Kennedy, tras diez años de investigación con el Essiac, declaró: “El Essiac es un remedio contra el cáncer. Todos los estudios realizados en laboratorios de Canadá y Estados Unidos, apoyan esta conclusión”. Incluso el Dr. Brusch utilizó el Essiac para tratar con éxito al hijo de Edward Kennedy, que había desarrollado un sarcoma en una pierna. Pero a pesar de todas las evidencias, el Dr. Brusch fue presionado para silenciar su información. Por su parte el Ministerio de Salud canadiense fue acusado de destruir todos los antecedentes y los estudios realizados por Renee Caisse tras su fallecimiento, prohibiendo incluso la comercialización de la acedera, una de las hierbas silvestres que forman parte de la formulación.

Antes de su fallecimiento, Renee Caisse comentaba: “Aunque trabajaba 12 horas diarias, la tarea me absorbía tanto que no sentía fatiga. Mi sala de espera era un lugar placentero, donde los pacientes compartían experiencias y esperanzas. Luego de un tiempo de tratamiento, los pacientes dejaban atrás su depresión, temor y angustia. A medida que el sufrimiento disminuía, se hacían más optimistas. Me ponía feliz ver el cambio en gente desahuciada, algunas que llegaban postradas hasta mi casa, y que luego de pocas semanas podían valerse por sí mismas. Ese era el mejor pago que recibía. Algunas semanas atendía 500 o 600 pacientes y a todos les ofrecía el tratamiento gratis. El efecto más espectacular de este preparado era su capacidad -comprobada en laboratorio cuando trabajé con el Dr. Brusch en Cambridge- de reunir las células cancerosas dispersas en el organismo al lugar donde habían sido originadas, reduciendo luego el tamaño del tumor”.

Por su parte el Dr. Brusch dejó testimonio del trabajo sobre el Essiac: “Bajo la supervisión de 18 doctores hemos hecho muchas investigaciones con Renee Caisse sobre tumores en animales y personas. En ratas se ha demostrado que causa recesión definitiva de la masa y un cambio en la formación de las células. En pacientes, clínicamente reduce el dolor y provoca una recesión en el crecimiento del tumor. Los pacientes aumentaban de peso y mostraban una gran mejoría en su estado general. Obtuvimos resultados brillantes en pacientes terminales, probando que se podía prolongar la vida y la calidad de esa vida. En casos donde el tumor no desaparecía totalmente, luego del tratamiento se lo podía remover quirúrgicamente sin incurrir en riesgo de metástasis. En muchos casos difíciles hemos podido controlar hemorragias y cicatrizar lesiones provocadas por la quimioterapia. Mi caso personal está perfectamente documentado, no habiendo quedado rastros del cáncer de colon que me detectaron en 1984”.

Tras la muerte de Caisse, el Dr. Gary Glum de Los Angeles, continuó difundiendo su trabajo. Incluso editó un libro (La llamada de un ángel) donde cuenta la vida de Caisse, la persecución que sufrió y la recuperación documentada de miles de pacientes; libro que también fue confiscado por las autoridades canadienses y retirado de circulación. Según el Dr. Glum explica en una extensa entrevista (disponible en nuestra web): “Todo se debe a que el cáncer representa el segundo negocio más productivo del mundo, después de la petroquímica. El dinero y el poder han acallado siempre la verdad. No hay interés real de curar el cáncer, sólo de controlarlo. Por eso han hecho desaparecer todos los archivos de Caisse en Canadá y del Dr. Brusch en Estados Unidos. Incluso hemos llevado el primer informe médico existente sobre una persona que sobrevivió a la leucemia linfoblastémica, ante agencias noticiosas como Associated Press y United Press International, que se negaron a difundirlo. Sistemáticamente la prensa se niega a difundir las evidencias de este preparado, argumentando las más variadas razones. Como tampoco se difunden estudios oficiales que han hallado más de 2.100 elementos químicos identificados en nuestra agua potable, de los cuales 156 son cancerígenos puros y 26 de ellos son generadores de tumores. Muchas universidades americanas como Harvard, Temple o Chicago han hecho estudios con el Essiac y han llegado a la misma conclusión que Renee, pero todos han sepultado la información. Pero los intereses no responden sólo al cáncer, sino también al Sida. He trabajado en el Proyecto Sida de Los Angeles, donde habían desahuciado a 179 pacientes y logré que me cedieran a 5 de ellos. Les retiré los tratamientos de AZT y DDI y les suministré Essiac tres veces al día. Son los únicos 5 que siguen vivos, recuperaron su peso normal, comen 3 veces al día y hacen ejercicio regularmente; los otros 174 fallecieron”. Reiteramos que la jugosa entrevista al Dr. Glum está disponible en versión completa, en nuestra página web. A la entrevista se adjuntan muchos testimonios que corroboran dichos conceptos.

LAS HIERBAS USADAS Y SUS EFECTOS

Para entender donde reside el poder de este sencillo preparado herbario, es importante comprender la acción de cada hierba, sin perder de vista la potenciación de efectos que se obtiene por su combinación. Precisamente Sheila Snow, una investigadora canadiense que trabajó con el Essiac, afirmó: “La bardana y la acedera son los principales responsables de la destrucción de las células cancerígenas, mientras que el olmo y el ruibarbo incrementan el flujo de la bilis y ayudan a la eliminación de las toxinas”. Según investigaciones del Dr. Chester Stock que trabajó 3 años con el Essiac, la acedera tiene la capacidad de amalgamar las células cancerosas, regresando aquellas con metástasis al lugar del tumor original.

El Dr. Julian Whitaker afirma: “Las terapias siempre debilitan el cuerpo y su resistencia celular, mientras que este preparado funciona en sentido contrario”, mientras que el Dr. E. Carson opina: “El progreso que se puede obtener y los resultados reales, así como la rapidez en la recuperación son maravillosos; no lo creería de no haberlo visto”. El Dr. Jim Chan de Vancouver explica: “El preparado contiene inulina, un poderoso modulador del sistema inmunológico que se adhiere a los glóbulos blancos (células T) y mejora su funcionamiento”. Por su parte el Dr. Bruce Hendrick de la Universidad de Toronto afirmó: “Estoy sumamente impresionado con su efectividad y con la ausencia de efectos colaterales”.

El Dr. Glum por su parte asegura que el preparado aumenta el nivel de enzimas, que se destruyen en pacientes con cáncer y sida. “Al elevarse el nivel enzimático y hormonal -afirma- también se eleva el sistema inmunológico, por lo que el cuerpo puede defenderse solo. Lo importante es que se utilicen las hierbas correctas, que sean cosechadas y secadas adecuadamente y que no hayan sido expuestas a contaminación química. En Estados Unidos las hierbas importadas son puestas en cuarentena y esterilizadas para eliminar salmonella y coli, irradiándolas y aplicándoles gas de óxido etílico. Renee Caisse recolectaba y secaba personalmente las hierbas, y con el tiempo fue adicionando nuevos elementos a la fórmula original para ir potenciando el efecto del preparado. De lo que se puede estar absolutamente seguro es sobre la total ausencia de efectos secundarios, incluso en las dosis más altas que usaba Renee para determinados casos en que llegaba a 12 cucharadas diarias”. Pero veamos la actividad individual de cada una de las hierbas principales del preparado original.

Bardana (arctium lappa): Es la parte más importante de la formulación y sobre ella hemos publicado una monografía en nuestro número anterior. Es un poderoso purificante de la sangre y la linfa. Estimula la eliminación de toxinas, el funcionamiento hepático y el sistema digestivo. Contiene inulina, que fortalece órganos vitales como hígado, páncreas y bazo. También reduce la mucosidad y evita la formación de cálculos. Promueve el flujo de bilis y elimina el exceso de fluido en el cuerpo. Ayuda a remover infecciones del tracto urinario, hígado y vesícula. Su contenido en vitamina A y selenio ayuda a eliminar radicales libres y el cromo regula los niveles de azúcar en sangre.

Acedera (rumex acetosella): Ha sido un remedio casero contra el cáncer durante mucho tiempo en Europa y América. Alivia las úlceras internas y aplicada sobre la piel ayuda a resolver problemas como eccemas y soriasis. Su riqueza en vitaminas y oligoelementos minerales, nutre el sistema glandular. Contiene silicio, elemento necesario para los nervios y la capa de mielina que los protege. Limpia la sangre y mejora la función de hígado y páncreas, estimulando el crecimiento de tejido nuevo. Reduce el daño causado por las quemaduras de radiación y aumenta la resistencia a los rayos X. Mejora el funcionamiento del sistema circulatorio, intestinal y respiratorio. Ayuda en la remoción de depósitos extraños en las paredes de los vasos sanguíneos. Aumenta el nivel de oxígeno en las células de los tejidos.

Olmo (ulmus fulva): Como tónico, fortalece órganos, tejidos y membranas mucosas, especialmente pulmones y estómago. El principal componente es un mucílago que contribuye a la eliminación de desechos tóxicos. Ayuda a nutrir y restaurar el plasma sanguíneo y la linfa. Promueve la curación rápida de quemaduras y laceraciones. Mejora el estado de la flora intestinal y calma el asma. También alivia la acidificación corpórea.

Ruibarbo (rheum palmatum): Actúa como laxante suave (estimula la secreción de bilis hacia los intestinos) y purga el organismo (especialmente el hígado) de toxinas y desechos. Contiene ácido málico, que mejora la oxigenación del organismo y estimula el proceso de curación. Posee una sustancia (rhein) que inhibe la acción de bacterias que provocan afecciones como la candidiasis en los intestinos. Ayuda a reducir la fiebre y la inflamación. Los estudios demuestran que posee propiedades antibióticas y antitumorales.

ACCIÓN DEL TÓNICO EN EL ORGANISMO

Este preparado herbario desarrolla la siguiente actividad dentro del organismo:
1. Previene la acumulación de depósitos grasos en el sistema circulatorio, hígado y riñones.
2. Regula los niveles de colesterol al transformar azúcares y grasas en energía.
3. Destruye los parásitos en el sistema digestivo y a través del cuerpo.
4. Contrarresta los efectos del envenenamiento por aluminio, plomo, mercurio y otros metales tóxicos.
5. Fortalece y tonifica músculos, órganos y tejidos.
6. Fortalece y da flexibilidad a huesos, articulaciones, ligamentos, pulmones y membranas, haciéndolos así menos vulnerables al estrés o a las lesiones por él causadas (el caso de úlceras).
7. Nutre y estimula el sistema nervioso y el cerebro.
8. Promueve la absorción de fluidos en los tejidos.
9. Remueve la acumulación tóxica en los canales grasos, linfáticos, digestivos, renales y medulares.
10. Neutraliza los ácidos (gastritis) y elimina toxinas en el intestino.
11. Descongestiona los canales respiratorios al disolver y expeler mucosidades.
12. Alivia la tarea desintoxicante del hígado al convertir a las toxinas grasas en sustancias solubles en agua, que luego pueden ser fácilmente eliminadas por los riñones.
13. Ayuda al hígado a producir lecitina, la cual construye la mielina, material graso que envuelve y protege las fibras nerviosas.
14. Elimina depósitos de metales pesados en los tejidos, especialmente en las articulaciones, reduciendo inflamaciones y tensiones.
15. Mejora las funciones del páncreas y el bazo, aumentando la efectividad de la insulina.
16. Purifica la sangre.
17. Aumenta la producción de glóbulos rojos.
18. Aumenta la capacidad del cuerpo para utilizar el oxígeno, al incrementar el nivel de oxígeno en las células de los tejidos.
19. Mantiene el equilibrio entre sodio y potasio en el cuerpo, regulando el fluido dentro y fuera de cada célula; de esta manera las células son alimentadas con nutrientes a la vez que se limpian.
20. Convierte los oxalatos de potasio y calcio en una forma menos dañina, haciéndolos solventes en la orina. Además regula la cantidad de ácido oxálico que llega a los riñones, reduciendo de esta manera el riesgo de formación de cálculos en vesícula, riñones o tracto urinario.
21. Impide que las toxinas puedan llegar al cerebro.
22. Protege al cuerpo contra la radiación (rayos X).
23. Alivia el dolor, aumenta el apetito, provee más energía y brinda sensación de bienestar.
24. Aligera la curación de las heridas, regenerando las áreas dañadas (ulceraciones).
25. Aumenta la producción de anticuerpos (linfocitos y células T), con lo cual se potencia el sistema inmunológico.
26. Inhibe el crecimiento y posiblemente destruye los tumores benignos.
27. Protege las células en contra de los radicales libres.

COMO SE OFRECE

El preparado del Tónico Herbario se realiza con hierbas totalmente libres de contaminación. Algunas provienen de cultivo orgánico y otras son de plantas espontáneas. La mezcla de las cuatro hierbas se ofrece en sobres de 50 gramos, con el cual pueden prepararse 2 litros de Tónico Herbario. El Tónico ya preparado se ofrece en botellas de vidrio oscuro de 500cc; al no tener conservantes, el preparado requiere preservación en frío (heladera) y no se conserva más allá de las 4 o 5 semanas.

Últimamente se ha difundido la versión del Tónico Herbario en solución hidroalcohólica. Esta presentación evita la necesidad de conservación en frío y es ideal para viajes, evitando interrumpir una secuencia de ingesta por ausencia del hogar. De todos modos, siempre la mayor efectividad depurativa se logra consumiendo la decocción en agua.

Todas estas presentaciones, la mezcla de hierbas en sobre, el preparado en botellas o la solución en goteros, pueden solicitarse a través de nuestro sistema de envíos a distancia, según las condiciones indicadas en la web.

FORMA ACONSEJADA DE PREPARACIÓN

Cuando se debe preparar el Tónico a partir del sobre con la mezcla de hierbas, se necesitan los siguientes elementos: una olla (de acero inoxidable ó enlozado en buen estado, evitando el uso de aluminio, cobre ó hierro) con tapa, un colador de malla fina, un embudo, botellas de vidrio de color con buenas tapas y algo más de dos litros de agua (para compensar la evaporación). Las indicaciones originales hablan de agua destilada (desmineralizada), aunque se obtienen buenos resultados usando agua común. Los pasos a seguir son:
* Llevar a ebullición el agua en el recipiente tapado.
* Agregar la mezcla de hierbas, revolver, tapar y mantener el hervor con fuego mínimo durante 10 minutos.
* Apagar el fuego, destapar, raspar los restos de los costados del recipiente, mezclar y volver a tapar.
* Dejar el recipiente tapado y en reposo durante 12 horas. Este período resulta clave para la extracción de ciertos principios activos de las hierbas.
* Encender nuevamente el fuego y cocinar durante 20 minutos, sin que llegue a hervir. Para evitar llegar al punto de ebullición, se sugiriere la colocación de un difusor de calor bajo la olla.
* Apagar el fuego y colar de inmediato la decocción. Luego colar por segunda vez para eliminar los restos de hierbas. Es normal que pueda quedar algún residuo sólido en el fondo, lo cual no es un problema.
* Utilizando el embudo, introducir el líquido aún caliente en las botellas, previamente esterilizadas (hervidas o enjuagadas con agua oxigenada 10 vol), cerrando luego herméticamente.
* Cuando las botellas se hayan enfriado, colocarlas en heladera.

Dado que el tónico así obtenido no posee ningún conservante externo, resulta esencial la higiene de todos los elementos utilizados en la elaboración. En el caso de las botellas, que pueden reutilizarse indefinidamente, deben ser siempre lavadas y esterilizadas (por hervor o enjuague con agua oxigenada 10 vol). Respetando estas instrucciones, el Tónico puede conservarse en heladera durante un mes. Por ello es importante no preparar mayor cantidad que la necesaria para dicho período. Si se advierte la formación de hongos en superficie (sedimentos en el fondo es algo normal), desechar el contenido de la botella.

FORMA ACONSEJADA DE CONSUMO

El Tónico debe mantenerse siempre en heladera. Sacudir la botella antes de consumirlo. Puede tomarse frío o dejarlo unos minutos a temperatura ambiente (nunca exponerlo a fuentes de calor). Las dosis aconsejadas son las siguientes:

Como preventivo: 4 cucharadas soperas por la noche, antes de acostarse y dejando transcurrir al menos 2 horas desde la cena. En esta dosis, dos litros (ó un sobre) alcanzan para dos meses de uso. El Tónico forma parte de muchos programas de desintoxicación, como el sugerido en “Cuerpo Saludable”.

En caso de afección: duplicar la dosis, tomando 4 cucharadas por la mañana en ayunas y otras 4 cucharadas por la noche, como se explicó anteriormente, a estómago vacío. En esta dosis, dos litros (ó un sobre) alcanzan para 1 mes de uso. Personas con cáncer de estómago deben diluir su dosis, en el momento de ingerirla, con igual cantidad de agua destilada.

La razón por la cual la toma más importante del Tónico Herbario debe ser por la noche, tiene que ver con la correcta difusión de sus principios activos en el organismo.

Para que sea efectivo, el Tónico debe pasar rápidamente al sistema circulatorio, utilizando todo el flujo sanguíneo para la tarea de distribución corporal. Esto ocurre solamente en el reposo nocturno, ya que la masa muscular no reclama aporte sanguíneo. Por ello la menor efectividad de la toma matutina, que sirve como un refuerzo de la toma principal. Por eso también es importante que se haya concluido el proceso digestivo (aproximadamente dos horas), otro importante consumidor de flujo sanguíneo. Además si se ingiere el Tónico sobre la comida, el organismo lo procesa como alimento y entonces no cumple la función prevista. Aunque no se tome el Tónico, es sumamente beneficioso para la función corporal, dejar pasar un par de horas entre la cena y el reposo nocturno. Esto mejora la digestión del alimento, la calidad del sueño y todas las tareas depurativas y reparadoras. Por ello vale la pena el esfuerzo de ajustar nuestras actividades y horarios a esta importantísima necesidad corporal.

Respecto a la versión en solución hidroalcohólica (gotero), se recomienda la ingesta diaria de al menos gota por kg de peso, diluida en un poco de agua. Siempre el mejor momento para la ingesta es al acostarse, por la noche, a estómago vacío.

Dado que este preparado nunca ha evidenciado efectos secundarios, ni tampoco interacciones con otros medicamentos, puede complementarse con cualquier tratamiento convencional. Única contraindicación a nivel preventivo es el uso por parte de embarazadas y menores de dos años, por ausencia de estudios al respecto.

Extraído del libro “Cuerpo Saludable